«Instintos y Presencia»: Un viaje de aprendizaje, vulnerabilidad y comunidad
El pasado fin de semana culminamos el programa «Instintos y Presencia». Durante 3 meses, un comprometido grupo de coaches y alumnos se sumaron a este profundo proceso de aprendizaje y exploración personal. El cierre de este ciclo no fue solo una despedida, sino la celebración del camino recorrido y el inicio de una nueva forma de habitar el mundo.
En esta última jornada, nos reunimos en una modalidad híbrida —conectando a participantes tanto de forma presencial como digital— para compartir las reflexiones, vivencias y emociones que marcaron el final de este viaje.
Reconectar con la paz, los matices y el coaching ontológico
A lo largo de la sesión de cierre, las voces de los participantes reflejaron el impacto de estos tres meses de trabajo. Destacaron la riqueza de formar red y la capacidad de «contactarnos sin conocernos, desde lo más profundo que somos». Compartieron la alegría de reencontrarse con el mundo del coaching ontológico y el impulso renovado para ponerlo en práctica. Declararon una sensación compartida al finalizar el proceso: la calma corporal y el valor de encontrar «entre el blanco y el negro, los matices y los grises».
Más allá de los contenidos teóricos, el espacio permitió a cada asistente llevarse herramientas tangibles para continuar su viaje personal con mayor plenitud.
Explorar nuevos territorios en comunidad
Esta edición de «Instintos y Presencia» tuvo un marcado carácter experimental. Como mencionó el equipo organizador, adentrarse en estas dinámicas es como explorar un territorio basto y lleno de posibilidades por construir. Sin embargo, más allá de la metodología o la logística, el gran pilar que sostuvo la experiencia fue el sentido de comunidad. En un mundo acelerado y complejo, contar con espacios donde compartir con valentía, vulnerabilidad y escucha se vuelve imprescindible.
Queremos extender un agradecimiento especial a todo el equipo que hizo posible esta experiencia: al área logística (digital y presencial), al equipo de coaching y a la guía generosa de Ana y Alicia.
Un cierre entre abrazos y música
El taller concluyó con un momento de profunda sincronía. Tomados de las manos —tanto en sala como desde las pantallas— despedimos la jornada escuchando una emotiva canción compartida por el equipo. Su letra nos recordó que la vida y el aprendizaje no se miden por lo que acumulamos, sino por la paz que encontramos, la capacidad de perdonar, los lazos sinceros y el amor con el que transitamos el camino.
A todos los coaches y alumnos valientes que formaron parte de estos tres meses de programa: ¡gracias por confiar y entregarse a la experiencia! Seguimos conectados y caminando juntos.
